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Capilla de San Roque (La Cumbre)

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Bajo la advocación de San Roque y tal lo que se halla consignado en los documentos archivados en el Arzobispado de la Provincia de Córdoba en la sección dedicada al Curato de Punilla o Parroquia de Cosquín, la actividad puede certificarse hacia el 1880 e incluía los nacimientos y por ende los bautismos de las criaturas, la concreción de matrimonios y los servicios por defunciones.

Este Oratorio se convertirá, posteriormente, en la primera Capilla de La Cumbre. Las fechas de inicio y fin de la construcción están en duda; sin embargo puede estimarse a 1898 como la fecha en que la Capilla es liberada al culto. Los datos aportados por Ignacio Olmos de la Junta de Historia de La Cumbre, en el Boletín especial dedicado al Centenario de la Capilla San Roque (1998), asegura que la apertura a la feligresía con la consiguiente autorización del Obispado de Córdoba se ubica en 1901.

En 1902 la anciana doña Petrona de Olmos y Olmos con 104 años dona 23 de sus hectáreas al Gobierno Superior Eclesiástico de Córdoba y que, incluyendo el cerro La Viarapa, se debían destinar a erigir la capilla de San Roque.

El compromiso es asumido por Sandalio Pavón (1852-1915) quien, conjuntamente con devotos vecinos del lugar, llevan a la práctica la obra ajustando la arquitectura de la misma a los moldes típicos del estilo colonial puneño.

san-roque-la-cumbreEl domingo 28 de febrero de 1904, por la tarde, el señor Obispo Auxiliar de Córdoba Filemón J. Cabanillas, acompañado por cinco sacerdotes y numerosos fieles, presidió la ceremonia de bendición del templo.

Fue Mons. Mercado quien, desde la cátedra sagrada, pronunció una alocución señalando la influencia moral y civilizadora del templo; manifiesta, en unos de sus pasajes, lo siguiente:
“... Bendecid, Dios mío, este humilde tabernáculo, como bendijisteis los altares de Abraham, de Isaac y de Jacob. Bendecid al digno prelado y sacerdotes que lo acompañan, que tan bondadosamente han querido dar realce con su presencia á esta ceremonia. Bendecid a este pueblo y derramad vuestros favores sobre los que respeten, amen y fomenten vuestra santa casa ...”

En su interior el edificio presenta una única nave con un brazo lateral a modo de sacristía, del lado de la epístola, a la altura del altar destinado a la pila bautismal y algunas reliquias religiosas. Este ambiente, también tiene techo a dos aguas, más bajo que la nave, con cubierta de tejas coloniales.

La Capilla es el espacio de refugio, recogimiento y meditación de frailes y novicios franciscanos de la orden Capuchina. En un ámbito de silencio y frondosa vegetación, huerta, arroyo, morteros indios y sendas serpenteantes encuentran la exacta y austera comunión con sus pensamientos más íntimos logrando, así, la justa y larga prueba de solitaria reclusión que los profundiza en su fe hacia un San Roque que, con tres siglos y madera multicolor, es guardado con celo y no es exhibido dentro de la capilla.