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Capilla del Señor San Marcos (San Marcos Sierras)

Esta capilla tiene una antecesora, que fue mandada construir, posiblemente can antelación a 1692. Alonso
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Luján de Medina (1642-1703), de relevante posición económica, dotó a su estancia de una sencilla capilla con techo de paja y barro. La tradición  oral dice que en ella intervino mano de obra preferentemente indígena.

El  Cura Dr. José Ignacio de Toledo Pimentel, con su hermano Estanislao, en 1734 aproximadamente, introdujeron algunas mejoras en la capilla, como el cambio del techo, por otro de tejuelas y tejas y la prolongación del largo en cuatro varas más. En el dintel de la puerta principal quedó grabado: “Año de 1734  Jesús + María + Jehová “.

Toledo Pimentel testó a favor de su hermano Estanislao, el 9 de septiembre de 1746, declarando que “… en su Estancia tiene capilla dedicada al Señor San Marcos, dada por Viceparroquia para que la usen los indios de San Jacinto para la doctrina, administración de sacramento y entierro, sin que se les cobre la sepultura, con la obligación que tiene de asistir a su compostura y aseo de ella, las alhajas que tiene del ornamento, candeleros, incensario y otras cosas que tiene todo lo ha puesto dicho heredero [don Estanislao] que disponga como mejor le parezca…“.

Al fallecer don Estanislao Toledo Pimentel hace constar en su testamento del 29 de diciembre de 1762, que dejaba un pedazo de tierra al mozo Antonio, en reconocimiento a los servicios prestados  a él y a su hermano y en especial por haber servido de maestro en la construcción de la Capilla del Señor San Marcos. Este mozo , que se desempeñó siempre como sacristán, falleció en 1763 y fue sepultado en la Capilla.
Existe un documento citado por Juan Carlos Lozada Echenique, del año 1777, donde se describe a la capilla, mencionando que “ tenía dieciséis varas de largo por siete de ancho, están construidas sus paredes con piedras , con la sacristía, el techo de tejuela y tejas. En un costado del frente se ubica una torrecilla con tres campanas, dos medianas y una grande. En el interior existe un coro de madera“.

El maestro don José Julián Sueldo, cura de Punilla, en 1816, hace inventario y dice: “Primeramente la capilla de teja y tejuela, de cuatro tirantes y dos llaves falsas y arco en el coro de catorce varas y una tercia. El mojinete del sur de la capilla con rafa de cal y piedra y ladrillo“.

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“La Sacristía con media agua con techo de teja y cañizo de cónico varas y una tercia de longitud y de latitud de cuatro varas, a la capilla está contiguo un corredor con techo y cañizo con dos pilares de palo y también un cuarto para la habitación del cura, de media agua, techo de teja y cañizo. Así la Sacristía como el cuarto tienen puertas de tablas con cerradura y llaves correspondientes, pero la del cura tiene una manija de palo. Una torre en que están colgadas tres campanas“.

Fue en 1876, cuando se hizo la restauración de la vieja capilla, con los dineros recaudados por una comisión de vecinos,  Se conservaron algunos detalles como la ventanita del coro y los poyos del nartex.

Las formas neogóticas propias del estilo de arquitectura religiosa del último tercio del siglo XIX le quieren infundir carácter, pero solo logran interrumpir un lenguaje claro y expresivo del siglo XVIII".

Se conservan tres imágenes fundadoras de la Iglesia: la patronal del Evangelista San Marcos, mostrando de frente el Libro de la Buena Nueva, talla encarnada y policromada, posiblemente de factura regional por la ingenuidad y parquedad de sus detalles.