Sucede Ahora

Capilla San Antonio de Padua (Capilla del Monte)

El presente relato se construye a partir de hacer converger distintos pedazos de historia. Algunos remiten a tiempos lejanos; otros, a la actualidad.
Una postal:
Todo comenzó cuando una vieja postal llegó a nuestras manos. Tenía un matasellos que la ubicaba en 1916 y un texto que, escrito en alemán, contenía un mensaje de salutación cumpleañero.

capilla-padua


Los propietarios de la tierra:
Una lluvia cansina nos acompañó durante todo el viaje hasta Capilla del Monte. En la Casa Parroquial encontramos una hospitalaria recepción por parte del Sacerdote Luis Donato con quien intercambiamos una larga y enriquecedora conversación. Fue él también quien nos acompañó a la actual nueva Capilla y a su pequeño museo interior. Sobre las paredes del mismo sendos posters nos brindan un detalle del cambio de propietarios de estas tierras a lo largo de los años.

Al momento que en Córdoba el Obispado era detentado por Mons. Fray Juan Manuel Mercadillo, la
padua-capilla-del-monte
Capilla, más asociable a un Oratorio, cobra forma hacia 1715 ubicándose muy próxima al sitio donde se erige la actual. Enmarcada en un ámbito agreste de típica y virgen flora y fauna serrana, estaba edificada en piedra, cal y adobe. La descripción hecha en documentos de la época expresa: "La Capilla es de diez varas de largo y ancho correspondiente, paredes dobles, techo de teja y tejuela, y por de fuera de piedra y cal toda nueva, piso enladrillado con su baranda de madera, puerta de dos manos y cerradura correspondiente."

La advocación será a San Antonio de Padua para lo cual se le incorpora una talla hecha en madera que se ha logrado conservar hasta la actualidad; de hecho, figura en un inventario datado con anterioridad a 1800 donde se consigna lo siguiente: "Tres quartos de alto de buena porción con su ábito de seda en buen uso y su diadema de plata. Item, de dicho Santo, una Casulla y Alba todo en buen uso.

La obra sufre numerosos cambios para terminar asumiendo la estética actual donde los estilos arquitectónicos no logran definirse como conjunto armónico. En su interior luce un altar de ónix y mármol travertino.