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Capilla San Antonio (San Antonio de Arredondo)

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A principios de la década del 70 no existía la autopista Córdoba - Carlos Paz; la Villa agotaba sus construcciones a poco de transitar por la Cárcano hacia el oeste; el balneario obligado sobre el Río San Antonio era decididamente El Fantasio y no otro; el Torino era el auto deseado al momento de hacer dedo; la mochila al hombro; la expectativa: acampar junto al río, en una sierra virgen y sin alambrar.

San Antonio de Arredondo era el destino final. La curva del río, justo antes de entrar a la pequeña Villa, sería el lugar elegido. Era necesario sortear las aguas siempre agresivas y el resbalón condenó a la mochila y a quien la llevaba al inesperado frío chapuzón.

Hacia finales del siglo XIX, donde el sur del Valle de Punilla se agota, en el predio que fuese cedido por el Obispo Fray Juan Capistrano Tissera y Capdevila, por entonces conocido como Las Rosas, se decidió construir una capilla.

Con tal fin, se convocó al Hermano Don Estanislao Ledesma y al Reverendo Padre ex Definidor Fray Juan Vicente Funes, para oficiar de ejecutores y administradores de lo que se fuese recaudando como colaboración.

Las manos constructoras serán las de Sotero López quien comenzó a abrir cimientos el 1º de abril. A él se le entregaron todos los materiales y a otras personas, se les encargó para que quemasen cal y ladrillo al pie de obra.

La empresa fue impulsada por el Guardián de la Orden Franciscana Fray Zenón Bustos y Ferreyra e iniciada con la colocación, un 5 de abril de 1891, de la piedra fundamental. Al mismo tiempo el Padre Fray Juan Vicente Funes partió para la Sierra a recolectar limosna para ayudar a solventar la edificación.

Una vez que la obra estuvo finalizada, la Capilla fue bendecida por el Provisor y Gobernador del Obispado Presbítero Aquilino Ferreira, en ausencia del Señor Obispo Diocesano Fray Reginaldo Toro, un 6 de enero de 1892. En carácter de padrinos y madrinas fueron designados Estanislao Ledesma, Heráqlio Román, Federico Corvalán y su esposa Pellón y Tránsito y Francisca Tissera. La misa fue oficiada por el Señor Provisor, sirviéndole de Diáconos el Reverendo Padre Guardián Fray Zenón Bustos y el Doctor Jacinto Correa. Hizo el sermón de dedicación el Padre Fray Benito Perez.

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Años después, será el mismo Fray Zenón Bustos quien, devenido en Obispo de Córdoba, otorgue la siguiente indulgencia: "Concedemos cincuenta días de indulgencia a todos los fieles que rezaren devotamente una Salve delante de la Santísima Virgen del Valle pidiendo por la conservación de la fe católica" (22/04/1906).

Respondiendo a la estética italiana de finales del siglo XIX, la Capilla consta de una sola nave de poco más de 15 m de largo y 9,50 de ancho. Un doble par de pilastras planas ubicadas a ambos lados de la puerta de ingreso sostienen un frontis triangular donde se dibuja la fecha 1891 sobre el cual la ventana coral toma forma de óculo circular.

Su interior, con una altura de casi 10 m presenta un altar que fue cedido por la Iglesia Franciscana de Córdoba. Las imágenes presentes son las de San Antonio, San Francisco de Asís, Santa Clara y en sitio central, Nuestra Señora del Valle.